Los nuevos hoteleros de Barcelona

Submitted by sonia on Wed, 16/07/2008 - 15:56.

EL PAIS, martes 4 de marzo de 2008

El auge del turismo atrae al sector a grupos familiares y cadenas singulares

Las habitaciones del pequeño establecimiento en el Born de grupo Chic & Basic, considerado por los hoteleros como una especie de Zara del sector, cambian de color, jugando con la luz, para que puedan adaptarse al estado de ánimo del cliente. Las del moderno Prestige Congress, ubicado junto al nuevo recinto de Gran Via de la Fira, son capaces de transformarse en despachos para seis personas en menos de 10 minutos. Las del hotel Claris, que acoge el antiguo Palacio de Vedruna en una mezcla singular de lo contemporáneo y lo clásico, están llenas de piezas originales del Museo Egipcio.

            Son sólo tres diminutas tarjetas de presentación de la nueva planta hotelera de Barcelona, que se ha duplicado y modernizado en una década, y que ha poblado de nuevas empresas familiares autóctonas – y ha atraído a otras, sobre todo constructoras – a este nicho creciente de actividad económica. El cultivo del sector por los hoteleros catalanes ha sido tal que la presencia de las grandes marcas internacionales que cobran por su gestión – como Hilton, Marriott, Intercontinental o, pronto, Mandarin Oriental – se mantiene tímida.

            La familia Gaspart, la mayor estirpe hotelera de Barcelona, mantiene su reinado, pero es una reinado compartido. “Sí. Hace unos años estábamos casi solos”, recuerda José Gaspart, director general de HUSA y representante de la cuarta generación. Coexistía con un puñado de familias, como los Gargallo, los Borrell y, más adelante, los Soldevila Casals, dueños de los hoteles Gargallo, Alexandra y Majestic: por cierto, este último, además de pasar a la posteridad por el abrazo de CiU y el PP de Aznar, fue, junto con el antiguo Ritz y el hotel Colón (hoy sede de Banesto), el primer gran establecimiento de importancia europea que tuvo Barcelona. “Es cierto que, junto a nosotros, los otros hoteleros de toda la vida tenía un establecimiento o dos. Hoy hay muchas nuevas cadenas de capital familiar. La competencia es bienvenida”, añade

Gaspart.

            Uno de los champiñones que ha empezado a multiplicarse y está en pleno carretón es Apsis. “Todo empezó con hotel familiar de propiedad, que gestionaba mi padre. Con el tiempo, te encuentras con cuatro establecimientos y la lógica empresarial te empuja a ponerle una marca y dar el salto”, comenta Gerard Gràcia, copropietario de Apsis Hoteles, con 15 establecimientos en marcha (parte en gestión y parte en propiedad), junto al ex presidente de la Federación Catalana de Fútbol Jordi Roche.

            Los hoteles Prestige han hecho desembarcar en Barcelona, otro ejemplo, a la familia Moyano, originario de Córdoba, pero asentada desde hace décadas en Roses (Alt Empordà). “Además de diversificar en los negocios inmobiliario y energético, hemos querido combinar el segmento vacacional con hoteles urbanos”, explica su consejero delegado Juan Marull.

            Chic & Basic es la historia de un par de directivos de hotel, Albert Montesinos y Hugo Bertran, que se tiraron a la piscina con su propia empresa al detectar un nicho de mercado en gama medio-económica. “Nos convenció el auge de las aerolíneas de bajo coste, el nuevo interraíl”, explica Montesinos, quien opina que “el cliente no sólo busca un establecimiento limpio y céntrico, sino que le sorprenda”. La comodidad de la cama se da por descontada. Los nuevos hoteleros emplean palabras como sorpresa, creatividad, gastronomía selecta, wellness. Venden experiencias.

            Clos, como todos los empresarios,  coinciden en señalar que el principal cebo que ha atraído a tantos nuevos hoteleros ha sido la inclusión de los circuitos turísticos europeos de Barcelona, una ciudad en la que, antes de las Olimpiadas de 1992, los hoteles se vaciaban de jueves a domingo, justo lo contrario que ocurre ahora. La capital catalana ha pasado de 7 a 14 millones de pernoctaciones desde los Juegos Olímpicos, el turismo pesa un 14% en la generación de riqueza autóctona y ha generado un debate social sobre las luces y sombras de este fenómeno.

            “Es verdad que la planta hotelera en Barcelona está creciendo de forma muy considerable, pero la demanda sigue creciendo, por lo que por ahora los hoteles siguen con buena ocupación”, señalan fuentes de la cadena H10, propiedad de la familia Espelt.

 

 
 

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